sábado, 13 de junio de 2015

8 minutos



Qué frágil es la mirada de la infancia.
Adoro escuchar a mis nietos en sus charlas, sus observaciones y aprendizajes del transcurrir de la vida.
Y en estas nuevas vocecitas se reflejan imágenes y pensamientos propios sumados al legado familiar.
Cada encuentro últimamente es bello en sí mismo. En ellos está la eternidad, la inmortalidad despojada de verdad conocida, del dolor cercano, de los miedos próximos.
Está la alegría de lo aprendido, su avidez, el espontáneo decir de su "yo" en libertad.

Es un mundo en el cual sé que me hallo cómoda y disfruto entrar en él.
Tal es mi recuerdo de la última conversación con Indio y Mio una mañana mientras desayunábamos antes del paseo.
Mis nietos deliciosamente fueron contándome de sus juegos, de sus deseos.
No existe en ellos el peso del pasado, ni la inquietud del futuro. Sólo su vitalidad presente.
Para mi sorpresa, la conversación giró al recuerdo de su abuelo muerto muy joven.
Entre ellos se tejió la comprensión de lo sucedido. Yo escuchaba atentamente sus tonos sobre el tema.
Luego Mio, expresó su deseo de crecer y crecer, de ser "grande". De ser papá y tener sus hijos. Seguidamente agregué diciendo que en ese caso el tiempo seguro llegaría pero no pronto.
Indio agregó entonces que yo sería bisabuela o tatarabuela de sus niños.
Juntos visualizamos tiempos, años e imágenes de la vejez...Y la muerte como final de la vida.

Quizás allí llamé la atención de Mio, cuando expresé que faltaba mucho tiempo todavía para ese final.
Seguro de su sentir me respondió que así era y que sólo restaba para ello "8 minutos"!
Ocho minutos? Unos simples como para mí eternos"8 minutos"!
Bastó este final sobre el tema para quedar paralizada en mi sorpresa de su espontánea respuesta, que lo besé al instante riéndonos los tres!

Queda en mí este recuerdo de ese tiempo de vida que me regaló mi nieto.
Ocho minutos, No horas, ni ocho días u ocho años.
No, sólo ese tiempo, su tiempo.
Hoy es maravilloso.

Mareas

Las mareas. Las recuerdo en las playas del Atlántico sur dejando el suelo marino al descubierto. Descubrimiento... Así me siento en es...